LA IMPORTANCIA DEL INTERNO ROTATIVO PARA ENFRENTAR LA EMERGENCIA SANITARIA.

Por:  Jorge Yaguarema Vizueta

Presidente Asociación de Estudiantes de Medicina – Universidad de Guayaquil.

 

En el año de 1800, el plan de estudios de la “Universidad del Angélico Doctor Santo Thomás de Aquino”, que se ubicaba en el casco colonial de Quito, establece que los estudiantes deben asistir al hospital para, entre otras cosas, “aprender a tomar el pulso”. En 1850 el presidente interino Ascázubi y Matheu dicta un decreto en el que se obliga a la asistencia diaria de los estudiantes al hospital y a llevar un extracto diario de los enfermos. Y hace 50 años de forma pre-profesional se estableció está práctica como un requisito para graduarse de médico de la República del Ecuador.

Podemos decir que de esta manera nace el “Interno Rotativo” en el Ecuador, desde la asistencia a las salas de los primeros hospitales: observando y tomando los signos vitales, algo tan básico e importante en el diario vivir del interno. En Ecuador hay 3 085 estudiantes del último año en Medicina, Enfermería, Obstetricia y Nutrición, que realizan el internado rotativo del periodo lectivo 2019-2020.

El interno rotativo (I.R.) es pieza clave en la atención hospitalaria, debe permanecer al menos ocho horas en el hospital asignado para realizar actividades similares a las de un residente, posgradista o tratante, con supervisión. Entre otras labores se encarga de llenar historias clínicas, que recogen el estado de salud de un paciente, diagnóstico, evolución y tratamiento; levantan más de ocho historias al día y están presentes durante las visitas médicas.

Hace casi un año este interno rotativo se vio vinculado a protestas social, por el atropello hacia su derecho a un estipendio justo, el cual hoy, en la actual pandemia, vemos que este derecho es tan necesario para poder adquirir los equipos de protección personal que permiten al interno cumplir su rol en el hospital. El interno actualmente ha vivido una nueva experiencia, que muy pocos profesionales en su vida como interno la han vivido, han dejado su familia, amigos, parejas, para poder enfrentar en los hospitales la crisis tanto por el COVID-19, como las patologías no relacionadas a COVID-19.

Sin duda alguna desde sus inicios hasta la pandemia de hoy el interno rotativo ha brindado el soporte profesional para enfrentar la demanda que la población ecuatoriana demanda, cada interno debe estudiar y realizar sus prácticas, debe aprender a salvar vidas y forjarse en una crisis de salud nunca antes vista, pero la enfrento y sigue haciéndolo.

Debemos dar gracias por la labor de estos futuros profesionales de la salud, sin ellos el trabajo médico profesional hubiera sido más difícil de lo que ya es en nuestro sistema de salud.

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