PRINCIPALES EJES DE LA REFORMA A LOES

  1. Modelos de Instituciones de Educación Superior: que plantee la naturaleza, visión y misión de las diferentes Instituciones de Educación Superior del Ecuador, con fundamento en una lectura crítica del contexto de una nueva era, que ha superado la gran mayoría de paradigmas sociales, políticos, económicos y culturales que caracterizaron al modernismo e incluso postmodernismo. Donde estas instituciones no solo se fundamentan en la ciencia y en la tecnología, sino en la participación de todos los ciudadanos, sin discriminaciones, desde sus propias visiones. En una palabra, que su objetivo sea construir conocimientos y tecnologías pertinentes para el desarrollo de la sociedad.
  2. Ingreso realmente libre a las Instituciones de Educación Superior, que no privilegie solamente el ingreso a las Universidades, sino simultáneamente, a los Institutos Técnicos y Tecnológicos. La presente Reforma debe constituir la base legal para la construcción de un nuevo sistema de admisión y nivelación, con características de equidad, transparencia, igualdad de oportunidades y que respete las preferencias de los bachilleres.

    Sistema que debe ser gestionado directamente por las mismas Instituciones de Educación Superior; que, al menos, tenga como meta elevar de manera significativa para los intereses del país, el actual porcentaje de población entre de 18 y 24 años que, de acuerdo con el citado estudio del Consejo de Educación Superior, con cifras proyectadas al año 2021, solamente el 28% de esta población accede a las universidades y escuelas politécnicas, y el 9% a los institutos superiores; lo que significa que, casi las dos terceras partes de jóvenes en edad de ingresar a una carrera, no pueden cumplir con este derecho constitucional y con esta legítima aspiración de superación personal y familiar.

  3. Organismos que rigen el Sistema de educación Superior y estructura del Sistema: en cumplimiento de los mandatos de la Constitución de la República del 2008, en especial sus artículos 351 y 353, el primero de los cuales precisa que, “(…) la ley establecerá los mecanismos de coordinación del sistema de educación superior con la Función Ejecutiva” (el resaltado es nuestro); precisando en el Art. 353 que, los organismos serán solamente dos y no tres, vale decir, los establecidos en la anterior ley de educación superior (año 2000), el CONESUP (Consejo Nacional de Educación Superior), ahora Consejo de Educación Superior (CES), y el anterior CONEA (Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación), actualmente el Consejo de aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES).

    En consecuencia, la creación de la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, como se lo concibe en la LOES 2008 y que se refuerza en la Reforma a esta Ley del 2018, es claramente inconstitucional; en razón de que, el citado Art. 353 de la Carta Magna, determina claramente que, el primero de estos organismos lo define como: “Un organismo público de planificación, regulación y coordinación interna del sistema y de la relación entre sus distintos actores con la Función Ejecutiva”

    La estructura de estos organismos debe ser profundamente revisada en esta Reforma, evitando, por una parte, que los representantes del Ejecutivo sean en la práctica quienes impongan sus decisiones por mayoría y que los representantes de la comunidad académica no provengan de concursos de merecimientos y oposición, que ya han provocado dudas justificadas sobre su confiabilidad. Y, en cuanto a sus funciones, deben ser mucho más ágiles, superando la acumulación de demandas de los actores y de la ciudadanía que, generalmente no reciben respuestas oportunas; y, eliminando intervenciones a las Universidades que no han dejado en la experiencia de toda la década de vigencia de las LOES 2010, ningún beneficio tangible para la superación de los problemas “sancionados” con la intervención y mucho menos para el mejoramiento de la calidad de la educación que impartían esas Universidades.

    Se deberán precisar medidas reglamentarias que eliminen el exceso de burocracia en estos organismos, especialmente relacionada con el pago de favores políticos. Un aspecto clave en la estructura del Sistema de Educación Superior, es la admisión definitiva y en igualdad de condiciones de los Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos, en especial de los públicos y de los interculturales, rompiendo su dependencia de la SENESCYT. Naturalmente que, esta integración se la realizará respetando las funciones específicas y diferenciales de los institutos con respecto a las universidades y politécnicas.

  4. Auténtica democratización de las Instituciones de Educación Superior: comenzando por la aplicación en todos los organismos de cogobierno el valor proporcional de los votos de estudiantes y trabajadores en las decisiones que los afectan directamente, lo que, en la experiencia de la gestión de las instituciones públicas y privadas, ha sido hábilmente manipulado en los Estatutos aprobados por el CES para esas instituciones. Esta democratización también implica la participación efectiva de las comunidades urbanas y rurales del ámbito de influencia de cada institución superior, en el desarrollo de las actividades de docencia, investigación y especialmente de vinculación con la sociedad; con un proceso de doble vía de transferencia de conocimientos y tecnologías, en un real diálogo de saberes. Incluye también, el cambio radical del sistema presidencialista que caracteriza a las Universidades públicas o privadas; reforzando el papel de la Asamblea Universitaria, con participación activa de profesores, estudiantes y trabajadores en la toma de las más importantes.
  5. Autonomía responsable ante la sociedad: que precisamente no coloque a las instituciones de educación superior públicas al servicio de los intereses políticos del gobierno de turno, y a las instituciones de educación superior privadas, al servicio de los intereses de las empresas y del mercado. La fórmula obvia es la construcción de espacios de coordinación estado – universidad – empresas privadas, en función de los objetivos comunes del desarrollo equitativo del país.
  6. Calidad de la educación, investigación y producción de conocimientos y tecnologías: esto implica la orientación de todas las carreras y programas, hacia la construcción en cada profesor y estudiante de un pensamiento crítico y complejo, en los términos de Edgar Morín , al tiempo que, innovativo y pertinente.

    También significa recuperar la hegemonía de las instituciones de educación superior en la producción de conocimientos y tecnologías, en los términos ya citados de Boaventura de Sousa Santos. Desde otro punto de vista, resulta clave diferenciar con claridad las competencias de las Universidades y Politécnicas, en relación a los Institutos Superiores Técnicos y Tecnológicos; donde a las primeras les corresponde la producción de conocimientos con fundamento en la investigación, formando profesionales con una visión holística en cada una de las áreas y subáreas del conocimiento y en las especialidades, fundamentados en el desarrollo de las ciencias y las tecnologías.

    En tanto que, a los segundos les compete la formación de profesionales para la resolución de problemas específicos del conocimiento y especialmente de las tecnologías. Morin, E., Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, UNESCO, 19999 En este contexto, la evaluación de las Instituciones de Educación Superior debe ser totalmente reorientada a medir la capacidad de cada una para plantear soluciones factibles y viables a los problemas del país, la región o la localidad; o, como recientemente han plantado los organismos de evaluación europeos, a medir como cada institución ha contribuido al logro de los “objetivos de desarrollo sustentable” de las Naciones Unidas para el año 2030.

  7. Interculturalidad y diálogo de saberes: ya se planteó una estrategia concreta para la presente reforma en el punto de democratización de las Instituciones de Educación Superior, referida específicamente a la participación de las comunidades. Aquí es necesario precisar que, no se trata de “folklorizar” los planes curriculares de grado y posgrado, sino, de establecer mecanismos epistemológicos y didácticos que permitan la verdadera incorporación de los saberes ancestrales inclusive a nivel de los microcurrículos de las distintas asignaturas, abriendo espacios concretos para el diálogo de saberes desde posiciones que superen supremacistas de cualquier lado. Adicionalmente, las universidades, politécnicas e institutos superiores deben abrir carreras y programas de carácter intercultural, que propicien la integración de saberes desde bases científicas suficientemente amplias y críticas.
  8. Garantía de financiamiento de las Instituciones de Educación Superior públicas: en este punto, es indispensable que las Leyes de Educación Superior y de Presupuesto del Estado garanticen la adecuada dotación de recursos financieros para el adecuado desarrollo de las actividades de docencia, investigación y vinculación con la sociedad en estas instituciones; desde una planificación debidamente sustentada en planes internos de desarrollo estratégico, al menos de mediano plazo. Al mismo tiempo, se deberán establecer mecanismos internos y externos que garanticen la utilización transparente de estos recursos y el logro de los objetivos propuestos. Como en el caso de los organismos que rigen el Sistema de Educación Superior, se deberá controlar el crecimiento injustificado de la burocracia, particularmente clientelar y con fines electorales.
  9. Nuevo protagonismo del profesor en el proceso educativo: las nuevas tendencias internacionales para la educación superior que han modificado el papel del profesor con el ingreso de las tecnologías de información y comunicación en todas las metodologías educativas, no puede confundirse con la incorrecta interpretación de subsumir el papel del maestro a un simple facilitador del aprendizaje. El cambio propuesto por los congresos internacionales sobre educación superior y los organismos internacionales especializados como la UNESCO, se refiere específicamente a las modificaciones en los contenidos de los planes curriculares, con la incorporación de epistemología de cada una de las respectivas ciencias y10 teoría del conocimiento, que actúen como “cartas de navegación” 12 , que prevengan, hasta donde este propósito sea posible, que los estudiantes se pierdan o naufraguen en el “océano de conocimientos”, información y datos puestos a disposición de cualquier persona con acceso a Internet. En suma, reforzar el concepto de comunidad educativa.
  10. Internacionalización de la educación superior ecuatoriana: entendida con el signo precisamente contrario a los actuales lineamientos de sometimiento cultural y colonialismo científico con que se manejan generalmente los programas de intercambio de profesores y estudiantes, y las redes internacionales e interinstitucionales de investigación e innovación. Se trata de que, tanto profesores como estudiantes puedan conocer y receptar la transferencia de conocimientos y tecnologías desarrollados en centros internacionales especializados, siempre con pensamiento crítico y con beneficios de inventario social, económico y político. Este proceso deberá ser necesariamente de doble vía; para lo cual, todas las Instituciones de Educación Superior del país, deben desarrollar sus capacidades propias para la recepción de profesores, investigadores y estudiantes internacionales. Este último proceso no equivale a la “doble titulación automática”; pero, sí abre la posibilidad de que, profesores de instituciones de educación superior del país e internacionales puedan intercambiar cátedras y cursos, y que estudiantes del Ecuador aprueben cátedras de su malla curricular en otros países, con reciprocidad para estudiantes que provengan de instituciones de educación del extranjero, debidamente reconocidas. En general, todos estos procesos de internacionalización de la educación superior deben fortalecer el indispensable diálogo de saberes, en igualdad de condicio

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